Noviembre es una luz tenue que se filtra una mañana tranquila por la ventana de aquel faro de los mares del norte. Colores que se abrazan sin lógica perceptible, al antojo de un alma que se siente propia. Libre. Sueños por cumplir en parajes lejanos, verdes, húmedos, exóticos, dulcemente bulliciosos y alegres por el instinto que los guía. Noviembre es un canto. Un susurro a lo más preciado, que se encuentra revoltoso entre los dedos de las manos. Un hacer. Un deshacer. Un canto a la libertad sin condiciones, ni peros. Una instantánea del deseo que nace, inocente, en lo más hondo. Sin reparos. Agradecimiento que viaja en notas musicales a través de miradas. Pedazos de paraíso que conquistamos con generosidad. Noviembre. Pura poesía.
