martes, 4 de diciembre de 2012

To our offspring, in 20 years or so.


(listening to Reptar-Phonetics)

Por vivencias que hayamos tenido, que dan la razón a quienes afirman que nada sabemos en realidad y, a la vez, nos hacen creer que algo hemos aprendido, las circunstancias y el aura de la naturaleza se encargan de volver a poner nuestros pies en la línea de salida.
 Cuantos más libros leo, más complicado se me hace imaginarme la inmensidad de ellos que no tendré tiempo de leer en esta vida. Cuantos más grupos descubro, más me pierdo y adentro en el infinito universo de la música. Lo mismo con las personas, las culturas, las historias y los lugares con los que vamos topándonos. De la misma manera, cuanto más vivimos, más conscientes somos de lo inocentes e ingenuos que somos.
Escucha a tus mayores; siempre terminan por tener razón. No tengas miedo de fallar; leía hace poco que experiencia es cuando las cosas no ocurren como esperábamos que acontecieran. Explora; siempre te sorprenderás de lo que puedes encontrar dentro de ti.  Conocerte es el mayor de los experimentos que puedes llevar a cabo. Jamás te rindas; hasta las más inmovilizadoras  y espesas tinieblas desaparecen sin dejar rastro cuando creemos en que lo conseguiremos. Y, sobre todas las cosas, ama y déjate amar. Enamórate de la vida. Ábrete al mundo y no te cierres a la infinidad de lo que te muestra. Sé agradecido, cada día, de todo lo que eres, tienes y te rodea. Y nunca olvides que lo más fascinante de todo reside en las conexiones. Las conexiones con las personas, con tu cuerpo y mente, con tu hábitat, con tu tiempo y con los que se fueron.
Aprende de lo que vives, pero actúa sin perder nunca de vista lo poco que sabes.